26.1.12

Her(bívora).

Por cobrar lo tengo todo; 
tengo pupilas verticales
jugando a rasgos maternos,
de ríspido complejo y 
simbólica crudeza. 
debo alimentar de boca, 
porque sin duda, 
no hay nada peor
que tener un crespo impersonal
pendiendo de dos lupas.
éstas, por muy fácticas que parezcan
ocurren húmedas
y muy poco sobrias 
a la visión decimal del resto.
entonces, no tengo todo
sino que en cambio, 
existo en miles de evasiones de poco carácter,
y confío, en que por su infinita misericordia
me ha de conceder el pasaje de ida
y me ha de negar el retorno involuntario, 
por dos siglos y una vida
coagulada en un escombro del mundo.
el frío entonces coexista,
y me imite muy a solas. 
confío en que has nacido
de pupilas horizontales
que te han hecho hoy mi presa;
mas opuesto a mi semblanza,
depredo mi cultura. 

27.12.11

Très.

La tiza pastel ha servido
para motear un chasquido de cuidado,
y se ha posado práctica en la nariz del fondo
porque hay tres cosas que no he podido aniñar
y es que me gusta enarcar una ceja de por medio;
si vuelve un marido con un libro de Anastasia,
se lo estrujo en la cara para que deje de berrear cosas que no son.
para que no haga posdatas en los objetos de mi casa.
para que  bien se chupen los bordíos de mis nalgas
para que los objetos prestos al moteado, se hinchen y no me quieran más.
Porque mira, dicen que muy bruja censuro las vocales juguetonas,
                            y que a veces soy mimosa, y que no tolero los pollos en fuga,
y que me gusta cargar en el vientre: el peso neto de las lenguas muertas,
y que muy bruja ahorco con mis piernas a todo eso que evita lo maternal de mis caderas, y que tengo malicia en las planeces del pecho porque me alimento de lombrices rosadas. Y que tengo una frialdad terrible para coger las barbillas.
te digo, me gustan los tantos pliegues de mi bajo
de carne y vellos;
porque no me ha gustado jamás el revés de esos sexos de rollizo aspecto
pero se me ha educado para curiosear lo que no me gusta
y así mientras nunca me gusta, gozo del zigzag que me habita muy abajo.
y es un caso eso de lo de los objetos, porque me gusta que se peguen a las sombras que deja el polvo cuando se toman de cabeza.
Y se quejan porque no les gusta practicar el orden, y a mí sí.
dicen que entonces, muy bruja controlo y mantengo, y que está mal.
Hay algo visual que me ha estado parando las flemas del centro,
como gárgaras de paloma tibia,
y es que nadie ha llamado por su nombre,
a lo pequeñito de mi centro,
que todo ha hecho por hacerse notar.
se han gastado ya las etiquetas que al raspar la cubierta agrisada,
soltaban un quejido mariano
por cada nombre ilegible.
Los nombres se leen ya muy borroso,
pues bruja he chorreado la tinta
de horas y horas por secar.

25.11.11

El bloqueo de rigor.

Las paralelas no tienen el mismo alcance.
Si se abucheara un nombre de cruce
las paralelas con un gruñido
simplemente se desharían 
de los dobles. 
Porque las paralelas bombean 
cuando se afligen
y se apagan 
cuando tienen miedo.
Las paralelas huyen con el sopor de los flancos
y se enternecen con un sueñecito de tarde.
Si las paralelas no le permitiesen coger un árbol
róbese usted una hoja,
y antes de cruzar la pieza
ríase en la cara de una paralela,
que con un gruñido de rigor,
acaballe a todos
                 todos los rieles
del maullido emponzoñado 
que hacen 
las mujeres 
de
mi
temple bien armado. 


8.10.11

En víspera a mis dieciocho penas.

En el patio de aquel alquiler se dejó plantada mi altura. Rejas negras de esquina a esquina y un duplo de escalones puntiagudos para entrar al interior de la casa. Un caminito inclinado que se adornaba con la vejez de los hongos verdes que parecían gramilla y no se dejaban pisar por el pie u otro. Había un vasto oficio para las palmas en verano,que  se bañaban del matiz del sol tiritante, y las rayuelas a tiza de bajo perfil; algunas ya extintas por la tenacidad del agua que se venía después del girar del sol. Nos acongojaba en ese ventanal negro, pecho de paloma ya acuoso y enrojecido por el vaivén del portal de anaqueles viejos. Los descuidos se filtraban por el tamiz del inmenso porrón blanco, donde asentaban unas llaves de repuesto por si a la vida se le pasaba en alto un detalle y todo aquel que sucumbiera a él, pudiese volver sigiloso como un ladrón. Y comiera frente al ceibo de la sala.


Así mi fobia a las hormigas amarillas y a los bachacos que a la luz parecían violetas. Las tardes se me pasaban con esa prima que se mecía en mi corta lengua, y aderezaba mi memoria con el olor de su saliva ácida en mi tez morena. Era tres años mayor que yo; supongo que tres años más inquieta que yo.


Los días me llevaron a tornarme redonda y a parecer muy fresca en las rejas maltrechas de la casa de mi abuela. Años después, me tomó un sábado entero saber que tocarse demasiado el cabello era signo de una mujer atenuada furtivamente. Te digo que a mi edad quería ser muy rubia, con las facciones de la niña que me besaba de lengua tres veces más inquieta que yo. Se me hacía injusto saludarlo de beso cuando ella se pavoneaba por la acera, casi haciéndome saber que la inquietud de algunos años, hacía sonrojar con menos discreción al pobre. Una tarde decidimos mentirle con la frialdad de alguien que, tres veces más viva que yo, podía defecar en el patio, bajo el pecho de paloma fruncido, donde retozaban aquellas hormigas teñidas de miel. Deletreé pudor dos veces y pude congregarme sobre el cubil de las mocas muertas.

 Acordamos que para su estadía en España, yo había estado junto a ella cuando nos topamos con La Cibeles y decidimos beber como dos gatas. Mentira. Eso le dije a Dargüin cuando pasó frente a la reja y saludó. Relajé los labios para mentir confiada, sin saber que tiempo después sería inútil apear de tal manera. Ella intercedía entre mi coartada y mi languidez al reparar una y otra vez en lo acordado, y lograba sonreír con astucia. Me goteaban las palmas y salivaba como un perro ansioso sin saber qué hacer o más qué decir; ojalá y hubiese reducido las pausas. Luego pude olfatear por el espacio de las rejas su altivez por querer huir. Siguiendo el borde interno de las rejas, se me antojó irresistible comunicarle mi gran hallazgo y sin más le grité: - ¡Dargüin, ¿sabías que ayer cumplí nueve? -babosa le dije- Ya casi te alcanzo -repliqué-. Doblando la esquina dijo: - Yo ya tengo diez, despeinada. Con las manos muy escurridas en los barrotes oxidados, me aparté la maraña de la cara y maldije por primera vez como un cascabel blindado.



27.7.11

Velada literal.

Pandoras

E intenté coger todas 
las mariposas que salían de su nariz
con el calcetín más hueco de todos. 

Fue como palparle un riñón a cada lucero,
lamerle las caries a un gusano
y parir de cabeza.

Típico del humano pez:
nacer con los párpados muertos
y morir fríos en una panadería o en la esquina de la bodega.

Es como delegarle la Unión Soviética 
a cualquier chivudo, comunista y ruso;
más ruso que una violencia mediática.

Hay que hacer el amor
a plena desnudez de
un apagón provocado.

¿No te parece que somos
como muy venezolanos
para tener este pulso?


Sin título

Con un sello torácico 
haciendo borbollones de saliva,
se le ha dormido la cara toda desordenada 
como dos fanales sin espalda;
donde la vida es vida
y comienza algún vocablo,
es donde se nacen las palabras
y tú acabas
       acabas
    y acabas.

Se extinguen las miradas mariposa
para aferrarnos a todo aquel infinitivo
que tenga coma
que viva en pausa
que muera y coma
que haga ruido
que trague sangre
y que también coma. 

No hay más prórroga en este verso
que vomita mi infancia
y se trae mis ganas de hacernos
más bulto
más peso en los bolsillos
más tiernos en la hamaca. 

Y es que de acuerdo
a las leyes de fobia
se cortan
de tirón las risas
que vengan desnudas a la fuerza.

-          Amén.


Nada personal

Carezco de óvulos que en las sienes
descaman el murmullo de mi pelo;
que buscan espacio en cada vena
y se quitan los zapatos para entrar a casa.

Ya no hace falta el mismo semen
para darle vida a los domingos,
para nacer un día de fiesta,
morir y ser beata; 
todo al mismo tiempo.  

 




8.7.11

Bigotes de leche

Que caigan todos los pórticos que
luego de que cualquier amén
se apaguen nocturnos; y que vuelvan
los días de polvo
soplados por mi nariz de roca.

Dios ponga un buñuelo de piel
propugnando un pómulo dormido;
que supla en dobles a los rizos
que se despintan en mi torso.

Desopilar lo amargo de mi pubis adormilado,
fungiendo en Praga la dosis
que en mi sexo es veneno de ratas
y mis raíces de epidermis tajada, mueran.

Arterias que se hurgan infecundas
pintorreando la escenita mortuoria
como esdrújulos de papel torcido
y mis retoños queriendo ser los pies 
-en susurro-
                                                             de un bigote de leche. 



Torpe desdén

Todo lo viril en su cuerpo raquídeo
se fue rebasando 
por la oreja de una taza de enjambre.
Ahora dame ganas que no quiero dormirme
y  son más de las cuatro;
ya soy ternura.
Tómame que me hago soplo
cuando se exhalan los suburbios
en mi espalda.
Tómame que soy sosiego, fósforo y miel.
Tómame que me escurro entre tu barba
y le soy infame a tus pecas.
y migaja por migaja
depilo una hebra de cayenas moradas.
La mesa me sujeta y el buró me carga.
me tomé algunos centímetros de tu talla
para descubrirme más rígida, más espesa;
a ver si las leyes me hacen lo mismo que a ti.
Desabrocha estos lunares 
que están ansiosos por chuparte.
No es que no crea en el humo que exhortan las lluvias,
es que todo se hizo gemido después de ti.

31.5.11

Veintisiete de púas del dosmilonce.

Más que un alcanfor de lo días plantados;
y qué decir del ña de la le si estoy bandida,
uñeros bifurcados tejiendo, trovando;
si están sangrando los diez del julio en mi herida. 


Con una rufeta empichacada en los hoyuelos,
brumada en los pichaques de mis tripas;
ya súdame la piel con los olivos
y tómame muerta o casi viva. 


Tropecé con un daguerrotipo líquido,
abucheando el escape colgante;
sorbo de café soporífero
qué has hecho de mi espaldar hilarante. 


Albúmina parlante, con la escala de mi boca
te has chupado el granizo de mis cien plumas;
hazte a un lado perdiz de roca
que en mí, se asoma un doblés de aguja.

23.4.11

Engrápame los días.

Soy aficionada al remojo de cabellos, que flotan en los hombros de una muchachita con ojos almendrados. Mi nuevo deporte se basa en pescar resfriados de mucosa rancia: menos verde, más violeta. No quiero que me comiences a sugerir literatura fina, sabes muy bien que no me gusta leer/te. Mientras intentas comunicarte con mi servidor, yo me fijo en la forma con que mi orina se desdibuja en el lavabo de mi ducha y le guiño el ojo que tengo en medio de mi sexo. Tengo ganas de llegar de Locatel, con bolsas que funcionen como torniquete en los dedos, buscar la llave con mi boca y abrir la cerradura con mi lengua. Atender a tus muchachos y darte la vida en zapatillas altas. Ser tu caché preferido. 


Hay algo que no voy a permitirme y que quede claro que no me estoy ideando un futuro contigo, que lo único que esta maña intenta hacer: es desdibujarte de su ombligo. No comiences a negarte, yo no quiero ser historia. Mi lengua geográfica emprende más erotismo que tus visiones más paralelas y ya no quiero tenerte/me. Que se me espesa la sangre cada vez que entras a un bar buscando belleza y se te agranda el pecho de nicotina desechable. Que me vale madre tu interés casi nulo por tener hijos, soy mujer y menstrúo. Son mis óvulos y los gesto si quiero. Que luego de cualquier libertinaje, me siento enjaulada y ni siquiera nos pertenecemos a poca honra. Que estoy decidida a comportarme como un zombie, a ser mujercita de novela y niñita prodijio 24/7. Tengo ojeras en la panza y la vida se me guiña sola; no quiero que creas que me gusta el púpura cuando en realidad no es todo lo que deberías saber de mí. Que estoy tan exhausta y rápido se me pinchan los dedos. Tengo tres horas despierta y sólo debo hacerte un croquis para que llegues a casa buscándome la risa. Acá te esperan dos copas, 34B para ser exactos.  


Y que quede claro que no me estoy ideando un futuro contigo, que lo único 
que esta maña intenta hacer: es engraparte a su ombligo. 

10.4.11

Y envuelve un cigoto en papel celofán dorado;
 y lo envía a la tierra para que sea más inútil
 y camine con sandalias 
en los dedos. 


Empapela sus venitas
en canela amarronada, 
y brinca en su boquita 
el gato más morado. 


Sucede que omnisciente 
sucumbe a los ronquidos, 
la perla tornasol que obedece 
tal ombligo. 


Son veces los sabores 
que me saben al pasado; 
son escamas los terruños 
que me albergan hojalata. 


Sos el ombligo de mi sombra,
sos pureza, mi deshonra;
paroxismo
sos parodia.  



9.4.11

Rizadísimos.

Hay cosas que el hombre
debe decir con la boca abierta,
                       los párpados preñados
                       y las raíces desnudas,
                                          desnudeces.
todos exudan licor
por la estreches de sus 
gargantas, embudadas 
cual botella sempiterna 
soy rigor del adulterio;
soy ingenua por certeza
creo en sombras por complejo,
y amo en verso los domingos
o los viernes,                         
y voy dejando al encanto bien arropado
en pimpinelas, 
dejando que el arrollo
brotara entre mis celas más plateadas,
                                 más importantes.

qué obsoletos aquellos hombres nueces;
el soneto de mis falacias
y el vuelco de mi pies rizados,
                                    rizadísimos.