5.1.11

Cuando me da por Mariana.

[...]

Hace unos años que he querido bonificar a mis almohadas. Siento que se lo merecen; realmente lo merecen. Éstas cargan con el peso de todo y aún así, no siento pena por gritarles, patearles y hasta por maltratar a sus huéspedes: los ácaros. Y es que cuando me da por Mariana…

 Sin duda, he sido una chiquilla rebelde, me he quitado el brassier en una cama donde a veces reposan los ángeles. He destrozado en ella, las tangas de Mariana (y es que a veces me da por Mariana). Más de una vez le corté el pescuezo al felposo Roberto. Y sí, en este régimen dictatorial definitivamente mando yo.

 Hace unas horas que no paro el llanto. Sin embargo, reconozco lo exquisitas que lucen las páginas enchumbadas de ácido clorhídrico y solución salada. Y he de confesar, que Mariana me ha forzado a comulgar en público. Mariana me ha hecho cortar las telas del santo pecado y me he visto involucrada en el aborto de ángeles verdes, casi invisibles. Todo un vil descuido del capricho.

 Mariana ha guardado su calendario menstrual entre las páginas de la Santa Biblia; y me ha hecho propasarme; no, que digo propasar: INDAGARLE al padre Alberto, sobre los estímulos involuntarios del pene, las delicias escondidas tras la estimulación anal y la genialidad de la sublevación religiosa. Y es que ya ni rezo. Mariana se ha encargado de hacer del rezo un poema erótico, vulgar y egocéntrico. Y sin contar las impertinencias que me ha hecho difundir; sin contar las escenas bizarras en la cocina de mi chico.

 ¡Has ido demasiado lejos, insurrecta Mariana, te lo advierto!

 A pesar de todo, camino en silencio, acongojada y a la vez concreta, atenta y apresa de las tentaciones de Mariana, porque es que ésta es un alma libre y por libertad, entiéndase: chica-de-alas-escurridizas-listas-siempre-para-huir.

 Y ésa es Mariana; la ambigüedad hecha pestaña. El desandar hecho pálpito. La verdad hecha patraña y

la mujer hecha demonio...


Os presento a Mariana, mi alter ego.

 Y es que cuando me da por Mariana, las lechuzas son esporas. Las canciones de Calamaro son cháchara... y yo soy otra mujer con rímel de miel y almíbar.

3 comentarios:

Michelle Durán dijo...

QUÈ ROLLO CON LOS ALTER EGOS, QUE A VECES CREEN QUE PUEDEN MÀS QUE UNO . Y , EFECTIVAMENTE, ASÍ ES. PERO ... SÒLO A VECES ! .

Anónimo dijo...

Algo que no te crees ni tú. Lo mejor es, imaginar que podemos todavía ser alguien más. :) Por ejemplo, yo, y mi filosofia tercermundista, amén.
Jah Bless, Mariana.

Carlos Quevedo dijo...

Como dice Juancho en la siete: Ahora entiendo.